Introducción

 Prólogo

1. Oral

2. Masoquista

3. Histérico

4. Fálico Narcisista

5. Pasivo Femenino

 Esquizofrénico

 Epílogo

7.

EL CARÁCTER ESQUIZÓIDE

  La base de su situación es la existencia  en su vida de un importante trastorno afectivo.  Esto le lleva a comportarse en sus relaciones interpersonales como si esas relaciones fueran relaciones sentimentales.

  Sus actitudes básicas son múltiples y pasa de una a la otra con facilidad.  Al mostrar una gran determinación, pronto nos damos cuenta que no es duradera; la agresividad no se empantana, simplemente desaparece; su presencia es sentida como un poder de hacer cosas y puede construir y crear, y presentar nuevas formas de sentir y actuar, pero es una voluntad sin identidad.

  En su personalidad no se presenta las actitudes ‘no quiero’, ‘no puedo’.

  Está enfocado a la supervivencia.

  Carece de control sobre sus reacciones y está a merced de las fuerzas externas.

  El afecto le hace reaccionar de forma inmediata pero no desarrolla esa respuesta en forma positiva y, a la experiencia, la transforma en negativa.

  Es muy débil en su relación consigo mismo y con la realidad.  Pero muy grande su relación con la simpatía, la ternura y los sentimientos espirituales.  De hecho, él se ve a sí mismo como una persona espiritual, poseedor de sentimientos profundos, capaz de ternura y simpatía.

  Todo lo que dice ser y lo que son sus sentimientos, no le es fácil concentrarlos en un objeto del mundo material; Es su carencia de identidad y su ausencia de coordinación motora, lo que impide esa concentración.

  Manifiesta sentimientos disociados. Mantiene, mediante un tenue hilo de unidad cuerpo - mente, su relación con la realidad.

  Para él, su cuerpo es, lo que para un conductor su automóvil.

  Su cabeza parece no estar unida al cuello; la cabeza forma un ángulo con el cuello que hace pensar que va a rodar a uno de los lados.

  Su cabeza esta contraída y tensa, dándole un aspecto sombrío.

  Su rostro tiene el aspecto de una máscara.  La boca no es carnosa ni sensual y su rostro no manifiesta alegría. No hay melancolía en su expresión, lo que hay es  frialdad.

  Cuando él está en acción, su cuerpo no interviene.  Sus brazos se mueven en su cuerpo con la mecanicidad de las aspas en un molino.

  Hay inmovilidad en sus omóplatos.

  Su cadera carece de libertad de movimiento, dándole a su pelvis una rigidez drástica.

  Sus piernas y sus pies no entran en contacto firme con el suelo.

  Sus pies son débiles en especial su arco metatarsiano.

  La articulación del tobillo carece de flexibilidad como si fuera de hielo.

  Al respirar hay una separación de los movimientos toráxicos y diafragmáticos, el tórax se expande, el vientre se contrae.  Al observar a los animales vemos que la respiración es pectoral y diafragmática.

  Su comportamiento sexual es emplear el sexo para establecer contacto con otro ser humano.

  Su mirada busca contacto con la otra persona.

  Pronuncian con claridad las palabras dentro de una monotonía.

  Hay una raíz en el origen de su comportamiento que es el odio de su madre hacia él.

  Aclaración: el odio no hay que confundirlo con la ira: la ira quiere eliminar un obstáculo, el odio es frio e inmóvil; la ira es fundamentalmente constructiva, el odio es destructivo; la ira suprime por un momento la ternura, cuando desaparece, la ternura regresa; en el odio no hay ternura, es el frio y la oscuridad de un desierto en la noche.

  Aclaración: retrato de una persona que odia: piel fría, ojos fríos y duros, cuerpo rígido, manos frías que hacen daño, no acarician, modales tensos, compulsivos, fríos, impersonales.  Pregunta: ¿si una madre tiene odio hacia su hijo, que efecto le produce?

  Como no puede confiar en su sistema motor, para evitar los peligros de la realidad y sobrevivir en el mundo material, dependen únicamente de su elevada sensibilidad.

  Aun cuando la realidad y las personas le sean hostiles, tiene allí más calor que en el ambiente de su niñez, pero siempre se considera en peligro.

  Como la salud emocional puede definirse como la capacidad del individuo para implicar a todo su ser en sus acciones y comportamientos, el terapeuta necesita poseer un profundo conocimiento de la dinámica del movimiento corporal.  Ya que el movimiento al ser fluido distribuye la energía en forma armoniosa en todo el cuerpo, lograr esa distribución de la energía es el objetivo para suprimir los caracteres que hasta aquí se han enfocado.

  Introducción

 Prólogo

1. Oral

2. Masoquista

3. Histérico

4. Fálico Narcisista

5. Pasivo Femenino

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