Introducción

 Prólogo

1. Oral

2. Masoquista

3. Histérico

5. Pasivo Femenino

Esquizofrénico

 Esquizoide

 Epílogo

4.

EL CARÁCTER FÁLICO NARCISISTA

   Su exhibicionismo tiene un significado genital.

  Tiene empuje y agresividad. 

  Actúa como si poseyera una gran potencia sexual.

  Alardean de la reiteración de actos sexuales que pueden mantener en una noche.  No hablan de la experiencia de placer sino de la cantidad de veces.

  La frecuencia de relaciones sexuales está relacionada con la imposibilidad de lograr satisfacción.

  Su oscilación energética se halla bien afianzada en las funciones cerebral y genital.

  Entre el cerebro y su sexo hay una estructura tubular que obra como defensa física ante la presión que intenta colapsar la oscilación energética.

  No encuentra satisfacción profunda a ningún nivel de actividad y se ve obligado a una persecución y conquista continuas.

  Siente necesidad de orinar antes y después del acto sexual, quedando el erotismo uretral asociado a la excitación sexual.

  Un caso: un adulto recuerda que siendo niño se estaba masturbando; el adulto lo sorprende y prohíbe; el niño se orina en las habitaciones: la energía, al encontrar bloqueado el acceso a los genitales, se desvía hacia la vejiga.

  La eyaculación precoz es un modo de su comportamiento.

  El movimiento involuntario de las piernas abriéndose y cerrándose cuando está sentado, es una conexión entre el sexo y la cabeza.

  Un caso: manifiesta que las mujeres se sienten atraídos por él.  Considera que tiene un gran pene y que golpe y atraviesa con él a las mujeres.  Muestra movimientos elegantes y practica el deporte.  Su obsesión la experimenta como una constricción o tensión en la frente.  Muestra insomnios y ataques de espasmo biliar.  En cada mujer veía un posible objeto sexual.  No le era fácil dormir por mantener, sin descargar, la excitación de su cabeza y de sus genitales.  Siente envidia de los hombres que conquistan mujeres con las que él, supone, podría tener relaciones íntimas.  Su padre le prohibía expresar su sexualidad y llevaba su matrimonio como una posesión patriarcal.  Odiaba a su padre pero no lo expresaba.

  Necesita a la vez controlar la eyaculación y mantener la erección.

  Su gama de ejemplares abarca desde los que muestran una salud casi total  hasta aquellos que contienen una grave neurosis.

  Su cuerpo emana un aplomo de una persona con éxito.

  Emana confianza en si mismo y franqueza y, a la vez, se mantiene en guardia.

  Confianza en sí mismo y temor profundo son una moneda, la misma que, por moneda tiene dos caras.  La confianza en sí mismo es un desesperado intento por no dejar que aflore el gran temor.

  Su ira aflora en relación al autoritarismo de su padre y a la agresión física que puede haberle hecho de niño.

  Hay imposibilidad de entrega tanto en el trabajo como en el amor.  Esto está originado por el hecho de la eyaculación precoz.

  Le es, la emoción de llorar, inaccesible.  Si no logra llorar, su curación no termina.

  Él está enfocado a no fracasar en nada de lo que emprende.

  El acecho del fracaso le produce ansiedad intensa.  Su deseo de triunfar está expoliado por el temor al fracaso y no por la satisfacción del éxito.

  Mientras se ve enfocado a lograr su objetivo los fracasos intermedios no le desaniman.

  Así como cuando hay esfuerzo por relajarse se acrecienta la dificultad de lograrlo, así,  él,  queriendo lograr espontaneidad en forma racional se descubre cada vez menos espontáneo.

  Sus hombros manifiestan una responsabilidad prematura; no puede darse el permiso de llorar porque alteraría su responsabilidad de esforzarse en el logro.

  Sus padres han tenido carencias; él no espera ayuda de ellos, sino ayudarles; fracasar significaría no poder ayudar a sus padres; necesita hacerse cargo de otros, olvidarse de si mismo y... lograr.  El amor y la aprobación de sus padres sería la mayor recompensa, pero ¿cómo podría llegar si él hace todo por impedirlo?

  En la competencia de los muchachos, a orilla de la carretera, apostando quien orina más lejos él l quiere ganar, siente necesidad de ganar.

  Su musculatura se contrae formando un tubo entorno al cuerpo a fin de sostener la estructura de su personalidad.

  Este tubo une su  cerebro y sus genitales, llevando sobrecarga de energía a ambas zonas.

  Su cuello y su pelvis son dos zonas donde el control suprime la espontaneidad.

  El éxito material es un resultado de estas dos zonas de energía estancada.

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